Santa María Tlahuitoltepec Mixe, mayo de 2008
viernes, 16 de mayo de 2008
domingo, 11 de mayo de 2008
Ruido
Trato de entender mi ausencia.
¿Podrías llevarte tu sombra?
Me mira haciéndome sentir culpa.
Solo soy la puerta que cierras,
Desde antes ya no estaba aquí.
Y gritas bajo el olvido.
Corriendo y brincando tras mis pupilas.
Volviéndome tan psicótico.
Televisores gritando,
Vecinos gritando.
Cuando sea rey serán los primeros ejecutados.
No tendré piedad.
Imaginar el silencio esta tan lejos de ser silencio.
Ahora, vístete rápido y corre antes de que ella abra los ojos.
Huye y da un profundo respiro al cerrar otra puerta.
No puedes dejar de disfrutarlo.
Y gritas bajo el olvido.
Corriendo y brincando tras mis pupilas.
Volviéndome tan psicótico.
Que llueva y venga la calma.
Que llueva y se lleve las voces, los momentos, la rabia.
Respira, sigue respirando.
Ya sabes que es mejor cuando todo se apaga.

martes, 6 de mayo de 2008
Una noche en Oklahoma

Una pick-up se detiene en el camino,
niebla, interferencia
y ruido blanco
Protocolo eléctrico
de otras dimensiones
La vastedad monótona del trigo
se diluye en esas horas
con las ensoñaciones de la noche
Un simple granjero
Las manos callosas,
el overol de mezclilla
Se convierte en un instante
en el ejemplar de lo humano
Abudcción, señales
y una maraña de recuerdos,
Maniquíes, clones y simulacros
la intensidad hipnótica del halógeno,
la frialdad de los metales raros
Y arriba en la nave
un exámen psicométrico,
experimentos de anatomía
La puesta en práctica
de una ciencia horrenda
(Luces y botones
de los años cincuenta)
La madrugada
lo devuelve a la Tierra para
predicar la nueva era:
Una buena historia
a cambio de cerveza.
martes, 29 de abril de 2008
Genocidio armenio
Aunque sea un poco tarde quisiera recordar que el 24 de abril se conmemora el genocidio armenio perpetrado por el gobierno turco durante la Primera Guerra mundial. Cuando Hitler decidió sobre el genocidio judío dicen que sus palbras fueron "¿quién recuerda la masacre de los armenios?" en clara alusión a que todo es susceptible de olvido, incluso las peores acciones. Por otra parte, Raphael Lemkin, el abogado judío-polaco que acuñó el concepto de genocidio, dejó en claro que él pensaba en la relevancia del caso armenio y que éste lo había influenciado. El genocidio armenio no sólo es primero del siglo XX sino que tiene una cronología directa en la historia de los genocidios. The Great Game of Genocide, de Daniel Bloxham
Desde finales del siglo XIX se empezó a perpetrar la masacre del pueblo armenio en los territorios comprendidos dentro de las fronteras del imperio otomano, no obstante que los asentamientos de armenios en las tierras de Anatolia datan de hace tres mil años y los de Cilicia desde la Edad Media. Las mayores atrocidades ocurrieron en 1915-1916, mientras en Europa se libraba la PrimeraGuerra Mundial, con el asesinato de más de un millón de civiles armenios y varios miles de kurdos. La historiografía sobre el tema se ha concentrado en documentar el genocidio armenio y los intentos del gobierno turco por esconder y distorsionar los hechos.
El libro de Bloxham pretende ir un poco más lejos. El autor nos dice que la irrefutabilidad del genocidio armenio ya no debe ser el punto de llegada (para eso podría estar como referencia obligada el libro de Vahakn Dadrian, The History of the Armenian Genocide: Ethnic Conflict from the Balkans to Anatolia to the Caucasus) sino el punto de partida para nuevos trabajos. Y eso es lo que él hace, explicar el genocidio armenio en relación con los dos grandes paradigmas socio-políticos de principios del siglo XX: nacionalismo e imperialismo.
El libro expone los movimientos y jugadas del gran tablero de ajedrez de las relaciones internacionales desde 1774 referentes a la “cuestión de Oriente” y las políticas europeas por el control de las fronteras entre Europa y Asia, principalmente la lucha de Gran Bretaña y Rusia por el control del Mediterráneo Oriental. Después del Congreso de Berlín, los intereses imperialistas de las grandes potencias en su búsqueda de atraerse aliados promovieron los sentimientos nacionalistas, los mismos que habían sido la base de las unificaciones italiana y alemana de apenas unos años atrás, y que lo eran de las independencias de Bulgaria, Rumania y Serbia acaecidas el mismo año del Congreso. El imperio otomano se enfrentaba a un inminente colapso, y las presiones de las potencias internacionales, que ya se repartían su territorio, fueron claves para buscar la consolidación de un Estado nacional turco.
El nacionalismo turco implicó, como la mayoría de los movimientos nacionalistas, autoritarismo, etnocentrismo y estatismo. Si bien es cierto que tiempo atrás había habido importantes aniquilamientos de búlgaros, armenios y kurdos, afirma el autor que es la quintaesencia occidental del nacionalismo lo que deriva en las masacres de 1915 llevadas a cabo por el Comité de Unión y Progreso (CUP). Ya desde 1914 Enver Pasha, Ministro de Defensa, discutía la “limpieza de Anatolia de sus ‘tumores’ no-musulmanes” (p. 63). El propio embajador austro-húngaro Johann von Pallavicini describe la situación como “la creación de un Estado nacional mediante la aniquilación de los elementos extranjeros” (p. 94). El CUP consideraba que la homogeneidad étnica, la integridad del territorio y la independencia económica y política de los turcos era amenazada por la presencia armenia en los territorios de Cilicia y en la parte oriental de Anatolia. El pueblo armenio se convierte así en un extraño en sus propias tierras, y su genocidio en parte de los orígenes del proyecto nacional del Estado turco.Todavía como Ministro del Interior, Talât Pasha aseveraba que las deportaciones de los armenios “fueron determinadas por una necesidad nacional e histórica” (p. 95).
Además del nacionalismo turco, la otra cara de la cuestión armenia era la de los intereses imperialistas de las potencias europeas; de hecho, el título del libro se deriva del nombre popular con que se conocía al enfrentamiento anglo-ruso por la hegemonía en Asia central y el Oriente cercano. En primer lugar, Rusia alentaba a todo pulmón la independencia y creación de un Estado armenio, pero en secreto mantenía acuerdos con los turcos, mientras que Inglaterra alentaba
una revuelta árabe de principios nacionalistas que contrastaba con los deseos panislamistas del CUP.
Después de 1917, Rusia desapareció como el principal promotor de los armenios, pero rápidamente fue remplazado por la propia Inglaterra, que así buscaba prevenir un avance turco-alemán sobre el Cáucaso, pero con el desvanecimiento del imperio y la llegada al poder de los kemalis. Estas las promesas de apoyo a la independencia de Armenia se esfumaron de manera abrupta; Inglaterra decidió concentrar sus esfuerzos en el mundo árabe mientras buscaba pasarle la estafeta de la protección de los armenios a Estados Unidos. Mención especial merece el papel que en el libro de Bloxham juega Alemania, ya que difiere con la historiografía más ortodoxa, como la de V. Dadrian, que corresponsabiliza a los alemanes de las masacres de 1915 como parte de la estrategia de la alianza turcoalemana de la Primera Guerra Mundial.
Sin dispensar el comportamiento alemán, Bloxham considera que la clave de su postura debe remitirse no a la alianza otomana sino a un contexto interactivo con las potencias de la Entente. De hecho, Bloxham considera que la posición de Alemania sobre la cuestión armenia es más reactiva a la propaganda que la que, de manera activa y a conveniencia, se encuentra en los discursos de Inglaterra, Rusia y hasta Francia.
La otra gran parte constitutiva de The Great Game of Genocide es la negación u omisión del genocidio armenio, ya no por parte del gobierno turco (como se podría esperar) sino por la de los distintos Estados internacionales, principalmente Estados Unidos, vereda por la cual ya había comenzado a caminar Peter Balakian en su The Burning Tigris.
Para empezar, Turquía, Estados Unidos e Israel evitan usar el concepto de genocidio para describir las matanzas de armenios, ya que éste tiene profundas implicaciones legales que quedaron definidas en 1948, cuandose consideró el genocidio judío perpetrado por los nazis en las leyes de derecho internacional. La palabra genocidio es sustituida por guerra civil o, en el mejor de los casos, por masacres(omitiendo cualquier referencia al Estado turco) en la utilización mañosa de un lenguaje para ocultar la verdad (igual que en el conflicto palestino-israelí las grandes agencias noticiosas manipulan el lenguaje y trastocan los acontecimientos, como lo ha señalado el periodista británico Robert Fisk). Sin embargo, Raphael Lemkin, el abogado judío- polaco que acuñó el concepto de genocidio, dejó en claro que él pensaba en la relevancia del caso armenio y que éste lo había influenciado. No obstante lo anterior, Estados Unidos e Israel siguen sin otorgarle el calificativo de genocidio a las matanzas de armenios de 1915.
Después de la Segunda Guerra Mundial, durante los años de la Guerra Fría, la importancia geopolítica de Turquía se centró en servir de muro de contención a los intereses expansionistas soviéticos. La importancia de Turquía en las políticas de Medio Oriente se acrecentó en 1979 debido a la invasión soviética a Afganistán y a la revolución islámica de Irán, dejando al miembro de la OTAN en un rol estratégico ante la avanzada de la Unión Soviética. Una de las respuestas del gobierno de Reagan fue que en 1982 el Departamento de Estado estadounidense declaró que, dado que los registros históricos eran ambiguos, no podía ceder a las acusaciones que afirmaban que el gobierno turco había cometido genocidio contra el pueblo armenio (p. 221).
Sin duda, Turquía era un aliado estratégico en contra de los rusos y el precio por su lealtad quedaba al alcance de la mano. Después de la caída del comunismo, Ankara fue un aliado de primer orden en la primera guerra contra Irak. Y también ha estado allí como aliado estratégico de Israel cuando en 1948, después de la creación de este Estado, no molestó a los judíos que vivían en su territorio como aconteció con otros países musulmanes, y cuando al año siguiente reconoció oficialmente al Estado hebreo. Turquía representa para Tel Aviv la única mano amiga en toda la zona.
En un análisis final, Bloxham narra cómo la indolencia de los Estados y sus diplomáticos sobre el genocidio armenio tiene como contraparte a varios historiadores. El caso paradigmático lo constituye sin duda el orientalista inglés Bernard Lewis (ferozmente criticado por Edward Said en el ya lejano año de 1976), emérito de Princeton y asesor de la administración de George W. Bush, quien en 1993, en una entrevista al diario francés Le Monde, calificó el genocidio armenio como “versión armenia de la historia”. Es cierto que nadie olvida el genocidio de seis millones de judíos, la mayor masacre en la historia de un grupo étnico. También lo es que fueron asesinatos cometidos por europeos contra europeos en Europa. No se olvida,y su negación se castiga penalmente. Mientras, el Estado turco pretende enjuiciar a uno de sus literatos más importantes, Orhan Pamuk, candidato al Nobel, por haber declarado a un periódico suizo que un millón de armenios habían sido asesinados en Turquía durante la Primera Guerra Mundial.
A pesar de que este juicio por “haber denigrado públicamente la identidad turca” (El País, 16 de diciembre de 2005) fue cancelado gracias a la presión internacional, según el artículo 301 son procesados el periodista Hrant Dink y Sehmus Ulek, vicepresidente de Mazlum Der, ONG turca para la defensade los derechos humanos, ambos en relación con discursos pronunciados durante una conferencia el 14 de diciembre de 2002 sobre el tema “Seguridad global, terror y derechos humanos, pluralidad cultural, minorías y derechos humanos”. El reconocimiento del genocidio armenio por parte de Turquía (además del de Estados Unidos por razones políticas y el de Israel por motivos morales) es indispensable para la reconciliación de dos naciones con su historia.
Daniel Bloxham nos hace ver que a la historia le corresponden, como lo ha mencionado el historiador francés Paul Ricoeur, tanto los terrenos de la memoria como los del olvido, y que la memoria del genocidio armenio conlleva tanto un compromiso ético como un desafío intelectual.
Dejé la reseña que escribí acerca del tema tal cual apareció en la revista Istor No.24 (2006), con la siguiente aclaración: Cuando la escribi Orhan Pamuk sonaba como candidato al Nobel. Un año después de escribir la reseña Pamuk ganó el premio.
No dejen de leer "Me llamo Rojo", "Nieve" y "Estambul", (aunque haya
ganado el Nobel es buen escritor). De ahí se me quedó grabada la frase del Corán "Tanto oriente como occidente pertenecen a Dios".
domingo, 27 de abril de 2008
Extractos de Diario Privado
Extractos de Diario Privado/DÍA IRojo oscuro. Y éstas fueron las sencillas circunstancias del descubrimiento: Como siempre, eran pasadas las 9 y yo llegaba tardísimo al trabajo. Con un café ardiente en un vaso de papel, la mitad meciéndose locamente/la otra mitad escurriendo por mi mano, giré a tiempo y me adentré en la fresca burbuja del elevador.
Y ahí estaba Irene con su cabello rojo oscuro.
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Ahora he vuelto a casa y sigo hipnotizado por esa llovizna ligera sobre el estudio. Me pregunto si la sangre de Irene también tendrá ese color enloquecido, tan lleno de sabor, dulce semiamargo. Preparo un manojo de pinceles.
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El lienzo se ha llenado como un molde de chocolate caliente.
Extractos de Diario Privado/DÍA IIHa pasado mucho tiempo desde que empecé este cuadro. El mar inmóvil me invitaba a continuar equivocándome. Debo encontrar una ola antes de que me hunda completamente. Banco de espuma hedionda, rojo oscuro deslavado por el olvido.
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Al final de la tarde se acercó una ola pequeña. Después de estudiarme largamente, la ola me arrastró -colgando yo de su blanquísima corona- por una sala de cine. Para nuestra sorpresa, proyectaban "Ganchos" obra cúspide de 1932 del checo Wzojl Zwkertika. Pude continuar mi cuadro.
Extractos de Diario Privado/DÍA IIIHay quienes disfrutan una comida italiana, un desfile ecuestre, un recital bohemio. Yo prefiero observar los reflejos plateados en los charchos e imaginar su música. La luz transformada en sonido.
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Hoy el elevador estaba vacío. Detuve su marcha... Dejando mi portafolio y mi café en el suelo escribí velozmente la frase: LA REALIDAD NOS ARRUINA LA VIDA A TODOS. La frase no sólo recorría la pared; para mi deleite, sus palabras también subían y bajaban con el elevador. No puedo esperar a mañana para volver a abordarlo y tal vez, agregar una postdata.
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Amarillo Pistilo, Azafranio, Crema de Dédalo, Blanco Saturno, Carmín 29. Nuevos pigmentos silenciosos para mi aburrido cuadro.
Extractos de Diario Privado/DÍA IVMe topé nuevamente con Irene. Su cabello rojo oscuro era una melaza que no permitía despegar los ojos. Una campanita anunció el piso deseado y borró de golpe la fantasía, el letrero en la pared, la anestesia local. Una masa de aire acondicionado devoró el dulce olor del aguarrás de mis ropas y el timbre de treinta teléfonos me sentó en mi cubículo.
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Escribo en el dorso de mi mano LA VIDA NO ES UNA INTERRUPCIÓN. Las palabras no surten efecto. La vida continúa, interrumpiendo.
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Dan las 3 de la mañana. Comienza el vértigo del tercer piso; cada piso, una hora más. Cada hora un piso más. Y cada jornada -a medianoche- desde el piso 24 me desplomo hasta mi sótano vacío para volver a empezar. ¿Vacío? Corrijo: casi vacío. Al fondo, bajo una débil luz durazno, está este cuadro.
N. del A.: Estas cápsulas ficcio-biográficas acompañaron la creación paulatina de un cuadro (digital) y fueron publicadas durante febrero/2008 en mi blog diario. Estoy seguro de que en aquel lugar pasaron desapercibidas entre las toneladas de posts.... y acá su función será más noble: descongelar la revista. No busquen demasiada lógica en la trama. Es bruta y así debe ser. Interprétese al gusto.
lunes, 14 de abril de 2008
martes, 1 de abril de 2008
Vidas desperdiciadas.
Aquí va una reseña. Si es demasiado larga para el blog haré entregas más cortas.Zygmunt, Bauman, Vidas desperdiciadas, trad. de Pablo Hermida. Barcelona, Paidós, 2005.
A partir de 1990 hemos visto una tras otra las entregas de Zygmunt Bauman en un esfuerzo por explicar y hacer inteligible para un amplio público los desafíos y los lastres de una sociedad posmoderna y globalizada. Polaco, de ascendencia judía, tuvo que abandonar su tierra natal y buscar refugio en la Unión Soviética; regresó para enseñar en la universidad de Varsovia, lugar que nuevamente dejó para trasladarse a Israel. Después de pocos años volvió a emprender el viaje, ahora hacia Inglaterra, lugar donde se estableció hasta su retiro de las aulas.
Es justo en el retiro, cuando Bauman empieza a escribir de manera prolífica los pensamientos que lo han acompañado por años. Modernidad y holocausto (Sequitur,1998), Ética posmoderna (Siglo XXI, 2005) o Modernidad líquida (FCE, 2003) son algunos de los textos que lo han colocado junto a Ulrich Beck (La sociedad del riesgo, Paidós, 1998) o Richard Sennet (La corrosión del carácter, Anagrama, 2000) como uno de los grandes teóricos que abordan las problemáticas de la cultura posmoderna desde las perspectivas del trabajo, la familia y las relaciones personales en el marco de una sociedad de consumo.
Es lo efímero, lo perecedero, lo pasajero lo que condiciona a nuestras sociedades de consumo. Todo está listo a ser desechado. En diciembre nos anuncian las modas que habrán de venir para el verano. Una exhibición de autos nos muestra lo que ha de salir al mercado en tres o cuatro años. En una revista cualquiera que hojeemos, sobre cualquier tema, nos dice lo que está in y por su puesto lo pasado de moda, lo out, algo que solamente un insensato sería capaz de apreciar. Baudelaire no se equivocaba cuando expresó que la modernidad era lo transitorio y lo fugitivo.
El precio de está renovación cada vez más acelerada es el desecho de lo que ya no apreciamos, son los residuos que eliminamos. Italo Calvino en Las ciudades invisibles (Siruela, 1994) refiere que “más que por las cosas que cada día se fabrican, venden, compran, la opulencia de Leonia se mide por las cosas que cada día se tiran para ceder lugar a las nuevas”. Nosotros somos habitantes de esa misma ciudad. Las demandas de la actualidad son convertir cualquier cosa en prescindible, hasta los propios individuos.
Hoy en día, los países subdesarrollados tienen las tasas de natalidad más altas. Antes fueron la India o China, hoy lo son Angola o Afganistán. El excedente de población de los pobres es una irresponsabilidad se nos dice. Sin embargo, el promedio de habitantes por kilómetro cuadrado en África es de 21, en los Países Bajos de 425 y en Hong Kong de 5514. Si toda la población de China e India viviera en el territorio de los Estados Unidos su densidad de población no sería mayor a la de Inglaterra o Bélgica. Parecer ser, que el excedente de población es solamente un excedente de gente pobre. Son los residuos humanos.
En la actualidad alrededor del 70% de la riqueza mundial está concentrada por los Estados Unidos y la Unión Europea, mientras que su población apenas representa alrededor de un poco más del 10% del total mundial. El resultado de esto es la natural búsqueda de empleo donde lo haya, pero la libertad de movimiento que hay para las mercancías o el dinero no es existe para los seres humanos. A pesar de eso, ya sea saltando bardas o cruzando ríos, en balsas o a través de intrincadas formas de llegada, la migración es una de las principales realidades de este siglo. Con los retos que representan los flujos migratorios la división entre “centro” y “periferia” o “desarrollados” y “subdesarrollados”, es una división que debe quedar atrás. La miseria y la desigualdad son un problema global y no local como se nos quiere hacer creer muchas veces.
El problema de la migración y la pobreza que la produce es un problema que no va a desaparecer con cerrar los ojos. Es una realidad que ha llegado al corazón de los países ricos. Millones de latinos marchan en Estados Unidos para exigir su reconocimiento como elementos productivos de la sociedad. En los barrios pobres de París, franceses hijos de inmigrantes protestan porque el país no ha sabido integrarlos de manera exitosa, y no nos confundamos, ellos no van ir a ningún lado porque aunque sean hijos de árabes ellos ya son franceses. A la inmigración se suma el “pequeño” detalle de los refugiados y de los desplazados. Zonas de conflicto como Irak, Ruanda, Etiopía o Sudán producen más de 30 millones de desplazados. Tan sólo hay cuatro millones de palestinos que viven de manera permanente en campamentos de refugiados porque han sido lanzados de las tierras que habían habitado por generaciones.
Hace casi dos años el gobierno holandés decidió retirarle la nacionalidad a Ayaan Hirsi Ali, una de sus diputadas de origen somalí. A esta mujer, activista a favor de las mujeres musulmanas y en contra de las mutilaciones genitales, se le acusa de haber mentido en su carta de naturalización por decir que procedía de Somalia, siendo que había vivido en el intermedio en otros países. La realidad es que como activista de mujeres musulmanas y de inmigrantes es perseguida y amenazada por radicales islámicos y al gobierno holandés le ha parecido demasiado incómodo tener que protegerla. Al quitarle la nacionalidad, le quitan la protección y la obligan a buscar asilo en otra parte. Lo que no entiende el gobierno holandés, al igual que la mayor parte de los países europeos o de Estados Unidos, es que –como dice Bauman- una vez que se es refugiado se es refugiado para siempre. Un inmigrante seguramente lo será por el resto de su vida. No lo hacen por gusto, es una necesidad derivada de la forma en que se ha organizado la economía mundial. En palabras de Zygmunt Bauman “en un planeta globalizado no hay afuera, no hay tierra de nadie a la cual los otros puedan ser deportados”.
Vidas desperdiciadas es un libro sobre esos parias, esas grandes carencias en la modernidad: problemas de la periferia como emigrantes y refugiados, a la par de los problemas del centro como la cultura de lo efímero, la carencia de compromiso en el trabajo o en las relaciones personales y la dificultad en la integración de “los otros”.
domingo, 23 de marzo de 2008
viernes, 21 de marzo de 2008
miércoles, 19 de marzo de 2008
Sobre gritos y revoluciones

Bueno, casi nunca está en mi ánimo pero tendré que polemizar con el Henry. No creo que la ignorancia nos haga disfrutar más una obra de arte, aunque tal vez sea diferente. Definitivamente la ignorancia ayuda mucho -sobre todo a ser feliz- pero creo que esa visión de "El grito" de Edward Munch relacionado con los cuentos de Robert Graves fue un poco naîve. Cuarenta años son muchos en el proceso creativo del arte. Por cierto, Robert Graves quien se consideraba sí mismo poeta es muy conocido por los historiadores debido asus novelas históricas sobre el emperador Claudio y por su trabajos sobre los mitos griegos (todo publicado en Alianza Editorial. Tampoco estoy de acuerdo en eso del "acierto en el diseño editorial": poner a una mujer de mediana edad con una mascada blanca como contaparte femenina al estereotipo de Humphrey Bogart me parece un desacierto y una salida fácil, (aquí entraría una voz más autorizada como la de nuestro amigo que le ha dado por abrirse camino en diseño editorial) pero... Del "Grito" sólo hay que decir que al tipo se le murieron la madre y las hermanas de tubercolisis, tuvo desórdenes mentales por los que tuvo que ser internado terapia de electroshocks incluida. Dice Munch sobre este trabajo: "Caminaba yo con dos amigos por la carretera, entonces se puso el sol; de repente, el cielo se volvió rojo como la sangre. me detuve, me apoyé en la valla, indeciblemente cansado. lenguas de fuego y sangre se extendían sobre el fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba atrás temblando de miedo, y sentí el grito enorme, infinito, de la naturaleza". Algunos recordarán esta pintura en la sala de alguien conocido... De manera irónica -algo que tampoco se me da pero que lo trabajo de vez en vez- aquí dejó una foto tomada en algún restaurante de Panamá o Santo Domingo por mi hermana: el malentendido histórico no perjudica lo comida.
PS. Perdón por la tardanza en subir algo.
martes, 18 de marzo de 2008
lunes, 17 de marzo de 2008
El grito de Robert Graves
Por pura casualidad y por un acierto de diseño editorial di con este libro. Es una colección de cuentos de un escritor ingles contemporaneo de Borges, poeta y narrador como este. El primero de los cuentos se llama El grito: en la historia hay un hombre capaz de emitir un grito tan aterrador que podía enloquecer a los hombres, y en el peor de los casos, matarlos. Después de leer el cuento estaba convencido de que El grito de Edward Munch era en realidad una ilustración a esta historia de los años 30. Antes de leer el cuento pensaba, como cualquiera, que la figura de la imágen era quien emitía el grito. Ahora me imagino que es él quien lo escucha y su mueca el resultado de ese espeluznante sonido. Sin embargo, la pintura data de finales del siglo XIX. Una irónica prueba de cómo la ignorancia te puede hacer disfrutar más de una obra de arte, o en este caso, de dos.De cualquier forma, cada cuento de este libro tiene un evento sorprendente y cada uno de ellos es completamente diferente al anterior. Aquí o allá, en inglés o en español, quien se apropie de un libro de relatos de Robert Graves tendrá la necesidad de seguirlo leyendo, como te sucede con Jack London, Cortázar o Ibargüengoitia. Y digo Jack London, Cortázar o Ibargüengoitia no por azar, sino porque es la forma más sencilla de explicarles de lo que estoy hablando cuando hablo de leer a Robert Graves.
viernes, 14 de marzo de 2008
jueves, 13 de marzo de 2008
La casa de mis sueños
Pensemos en una relación como una casa. Uno compra una casa y se pregunta ¿qué puede ir mal con mi nuevo hogar? Pues bien, si tu casa no es nueva a los pocos días empiezan a surgir detalles, ¿no es cierto? Un día hay un corto circuito y después de un rato de pensar en cambiar el sistema eléctrico descubres que sólo era un fusible quemado. Bien. Luego la llave del lavabo empieza a gotear y es cosa de llamar al plomero. A la semana la mugre se empieza a notar, pero tú la dejarías ahí si nadie te insistiera en que hay que barrer y trapear. Luego está lavar y planchar y hacer la comida, y aunque eso no sea propiamente algo de la casa en si es una labor doméstica. Unas semanas más tarde el cerrojo de la puerta empieza a trabarse y piensas “espero no quedarme afuera o encerrado adentro un buen día”, pero si no eres muy maniático lo dejas así hasta que llegue ese indeseable evento en el menos pensado de los días, cuando tienes que salir de viaje o se te hace tarde para el trabajo, probablemente, o un domingo cuando regresas del cine a media noche, pero qué más da. También habrás de descubrir que la puerta de la cochera tiende a crujir en exceso y no encuentras nada que hacer al respecto. ¿Ven a lo que me refiero? Sin embargo uno no decide cambiar de casa de un momento a otro, como podría hacerse con una relación, aunque si puedes dudar si habrás hecho la mejor elección al escoger esa casa para el resto de tus días. Sólo si tienes dinero suficiente piensas, después de mucho tiempo ¿qué tal si me mudo a una casa mejor? Pero también están las personas que se frustran por los pequeños detalles y viven todos los días pensando en ellos y en lo felices que serían en otra casa. Por otra parte es inevitable no comparar la nueva casa con las anteriores: en aquella el gas estaba entubado y no tenías que andar batallando con el abastecimiento, pensarán algunos, me gustaba más el otro barrio, otros. Pero a largo plazo terminas adaptándote y encariñándote cada vez más con la casa por más desperfectos que sigan apareciendo. Te acostumbras, en pocas palabras, y desarrollas cada vez más afecto por esa casa y esperas que no se deteriore en el tiempo que te reste por habitarla.
miércoles, 12 de marzo de 2008
Triángulos
A continuación reproduzco una selección de "triángulos".Funcionan como un bonito ejercicio semiótico: tres imágenes (aparentemente aleatorias) interactúan de manera tal que entre ellas producen un escenario completo, donde podría incluso suceder una historia.
Datan del 2004. Han sido editadas y dignificadas para este espacio.
Gusano de ceniza con cabeza de colilla
La televisión silenciada
Cuatro ojos entrecerrados
Una tos helada
El ventilador que gira lentamente
Una silla que cruje
Una hoja rodando por la calle
Un claxonazo discreto
Tres figuras vestidas de negro
Muralla de piedra
Un perro que ladra
La tubería que gotea
Un trueno a lo lejos
El cielo verdoso
Delgadas filas de hormigas
Sopa de lentejas
La radio encendida
La luna llena
martes, 11 de marzo de 2008
Inaugurando y compartiendo
Un abrazo fuerte a cada uno.
FC.
Yo de un modo extraño.
Realmente son muy pocas las cosas que cambian.
El sol siempre despunta en el mismo sitio,
Las líneas de mis manos siguen siendo idénticas
Y mis ojos son iguales a los que alguna vez miraron.
Es cierto que a veces lloro con amargura.
También es cierto que a veces río hasta el cansancio.
Soy un poco de fuego y de sombra.
Y aún con esto, soy el mismo.
No se borra la vida con un soplo de aire por más que queramos confundirlo con tormenta.
No se desploma el cuerpo ni las ideas en sus lágrimas negras.
Me acostumbro a la compañía artificial que ahora elijo.
La fragilidad del segundo, la magia de los cinco minutos.
Me vuelvo otro y miro desde otras miradas.
Normalmente no descubro cosas que no supiera antes.
Fin del encanto o del hechizo. Vuelta a la soledad.
Pero porque estoy sólo no crean que estoy a oscuras.
Me enredo en el caudal de ideas que ahora me aquietan
Y ocupo mi tiempo en refundarme.
En hacerme más fuerte.
Aún reconozco enemigos,
Aún pulsa con furia la sangre en mis venas frente a la imposición.
Nunca tuve miedo.
Ya vivo una parte de la vida que escogí.
Necesito muy poco para ser feliz.
Me basta con mirar el mar un día cualquiera,
La compañía de quienes admiro y quiero,
El roce de alguna en el momento oportuno
Y la convicción de vivir sin obedecer.
Realmente es poco.
No pido más antes de que todo acabe.
Tal vez miento.
Tal vez hay una cosa que siempre quisiera antes del final.
Quisiera verle los ojos otra vez.
No se borra la vida con un soplo de aire por más que queramos confundirlo con tormenta.
No se desploma el cuerpo ni las ideas en sus lágrimas negras.
Olvido
Ya me olvide de tu risa,
Ya no la quiero.
Tu rostro es igual al de tantos,
Y tus pasos silenciosos ya no seducen.
El acento que me hiciera estremecer,
Ya no se parece al de tu voz.
Poco a poco se acerca el sol a mi ventana
Y huye despavorido el espiral de tristeza que guardé.
Secos ojos muertos levantan la mirada y sueñan.
Vuelve a gemir en mi oído
Y que todo esto se convierta en mentira.
Temprano
No es fácil volver a ti en las mañanas,
Cuando el cuerpo duele y tus palabras estallan después de las pesadillas.
No es fácil volver a ti en las mañanas,
Cuando los ojos secos de llanto parecen quebrarse en millones de pedazos.
No es fácil volver a ti en las mañanas,
Cuando me falta el aliento y el hambre me destroza.
Es más fácil cuando te callas,
Y el eterno arco de tu espalda le da la bienvenida a mis brazos que te envuelven.
Es más fácil cuando suspiras,
Y el eterno arco de tu espalda le da la bienvenida a mi lengua que te regresa a la vida.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Bajo advertencia no hay engaño
Del blog de Ernesto Priego(http://neverneutral.wordpress.com/)
Los blogs son como la arquitectura.
Hay unos que son como esas casas a medio construir, medio abandonadas, sin pintar, de cemento gris, con las varillas por fuera, que se ven mucho en México. Algún día se construirá el segundo piso, se piensa. Algún día, cuando haya lana, pintamos la fachada. A lo mucho. Mientras tanto, abandono, desidia y grisez.
Hay otros que son ciudades como Roma, Pompeya, Babilonia, Alejandría: ciudades míticas, imaginarias pero en ruinas, sombra de lo que fue, pobladas de fantasmas, tristes porque se les dejó huyendo tras el desastre, pero oh, llenas de tesoros.
Otros blogs son ciudades modernas, en perpetua construcción, con defectos y aciertos, con ires y venires, cosas bellas por extraordinarias y cosas bellas por comunes y corrientes. Estos últimos son mis favoritos.
PD: Visiten el modesto pero cuidado pueblo de http://losmeteoros.blogspot.com/
martes, 4 de marzo de 2008
El inicio
Enrique.





