domingo, 22 de junio de 2008

FUEGO (cap. 1)

Respetados: Aquí les dejo el primer capítulo de lo que terminará siendo un intento de novela corta. Tenía mucho texto y debí improvisar. Igual no es nada muy interesante pero tómenlo como un ejercicio especial para este espacio y júzguenlo bajo esos preceptos.Ya tengo otros textos listos pero me espero unos días para subirlos y así no acaparar la atención.
Abrazos para todos y ojalá no resulte aburrido leerme.
FC
. . . .

Fuego (una novela de FC)


1.Una Introducción

-Los bosques del sur de Chile son mágicos- proclamaba una rubia inglesa de profundos ojos azules mientras yo, mudo detrás de un escritorio de la vieja cabaña de madera con el periódico cubriendo mi rostro, recordaba haberlo escuchado antes. Es increíble el poder de la burocracia. Aquí, rodeado de 150.000 hectáreas de bosque virgen y sin nadie a miles de kilómetros, yo reparto folletos y consejos detrás de un escritorio al fin del sur del mundo tratando de no pararme demasiado para no entumecerme.

El olor a humedad me daba asco y se colaba por todo el lugar entremezclándose con el olor a leña quemada en la chimenea. Una escena maravillosa para un amanecer. Una postal que vendería millones de copias pero cuando se convierte en tu forma cotidiana de vivir, terminas por odiarla. Yo hubiera preferido una playa en el pacífico mexicano o en las costas de Alagoas en el Brasil pero el funcionario de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas insistía en decir: “los bosques del sur de Chile son mágicos”.

Por esos días yo no tenía claro el rumbo de mis actos ni mis actividades, por lo que cualquier cosa parecía una buena opción de trabajo. Terminé, como es de suponer, con un boleto en las manos, la promesa de unos ingresos y el compromiso de defender los refugios ficticios de la naturaleza.
-No lo crees- repitió la rubia sacándome del recuerdo.
-Debe ser hermoso estar aquí todos los días- comentó a modo de certeza y tratando de generar complicidad.
-En verdad no- interrumpí con voz cortada.
Luego, evitando ser muy grosero y recibir una queja en el departamento pertinente, explique. Mire, cuando llegué aquí todo me parecía igual de maravilloso que a usted. Después de tres años mis conceptos han cambiado y no creo que desee seguir escuchando mis desencantos. Puede recorrer el parque y no se alejen mucho. Si se pierden no quisiera salir a buscarlos con este frío.

La rubia se retiró sorprendida y yo supe que algo se había quebrado en ella. Ya no podría volver a mirar un roble milenario sin pensar que alguien lo odiaba. Volví a abrir el periódico y no volví a pensar en eso nunca más.
De pronto algo me sacó de la pasividad. Escrito con letras grandes y a un costado de la página central, una nota pagada llamaba profundamente mi atención. Imaginé que era pagada porque hace años trabaje en el equipo de redacción de un periódico pequeño y se que estos insertos se hacen siempre de última hora y se cobran bien. La nota decía:

Persona desaparecida - Ronan Abban. Ronan Abban es un turista irlandés que se encuentra viajando a través de los países de Argentina y Chile. Ronan no ha mantenido contacto con su familia y amigos desde mitad de Noviembre del 2007. Esto no es normal ya que él siempre mantiene informada a la familia del lugar donde se encuentre en cada momento.

Ni una palabra más. La nota no incluía un número al cual comunicarse, ninguna dirección de contacto o persona responsable de la publicación. Parecía una noticia más que una preocupación, un texto anónimo hablando de la desaparición de alguien en alguna parte indefinida. Ronan Abban, nunca podría olvidar ese nombre.

Conocí a Ronan en un avión rumbo a Santiago de Chile en el año 2005. Si mi memoria no falla, debe haber sido invierno en el sur por lo que el mes se encuentra entre julio y Agosto. El día es algo que quedó registrado en un pasaporte que murió más tarde y no hay forma de comprobarlo. Al menos no para mí. Mi asiento se encontraba pegado a una ventana situada justo sobre el ala izquierda y el asiento vecino fue ocupado por alguien que llamó inmediatamente mi atención. Un hombre joven y desgarbado de unos 28 o 30 años, barba rojiza y un evidente descuido en su aseo personal. Extremadamente sonriente y amable.
-Hola, Mi nombre es Ronan Abban. Mucho gusto- dijo con un extraño y ridículo acento.
-Hola-contesté seco y solitario.

Ronan usaba un abrigo largo, que cubría casi todo su cuerpo, botas de montaña y una bufanda vieja y colorida. Todo el tiempo su mano izquierda apretaba una guía del sur del mundo roída por el maltrato cotidiano aunque muy reciente en información. De sus hojas amarillas, brotaban un sin número de papelitos color rosa con anotaciones muy ordenadas y un símbolo que me atrapó desde el primer minuto. En cada uno de esos papelitos Ronan o alguien más, había dibujado una pequeña y perfecta llama de fuego.

Después de horas de viaje donde mi silencio permanecía inmutable, Ronan, quien no sabía quedarse callado, preguntó de donde era y a que me dedicaba. Este tipo extraño me hablaba y estuve a un paso de fingir que dormía pero recordé el fuego, los papelitos, la curiosidad y entonces comencé a conversar. No tuve tiempo ni obligación de decir algo importante antes de que este irlandés, entonado con unos cuantos tragos, empezara a contarme su vida.
Ronan había pertenecido durante seis años a una agrupación llamada "Salvemos al mundo".
Por lo que pude entender eran de formación anárquica pero influida por pensamientos postmodernistas y por supuesto de una desesperante teoría ecologista de la vida. Estaban en varios países de todos los continentes y la agrupación (así la llamaba Ronan) tenía bastante fuerza y reconocimiento. Unos locos sin mucha formación pero anti-sistémicos reconocidos dispuestos a pelear contra los balleneros japoneses, a pasearse desnudos en rechazo al uso de pieles y a marchar con la cara pintada por las calles de cualquier ciudad fingiendo que la vida miserable que nos ofrecen puede ser alegría. Todo aquello que definitivamente no iba conmigo.

Sin embargo, Ronan había logrado desesperar a los del equipo con sus preguntas y proyectos. Él sentía que el grupo era muy moderado y que los tiempos estaban para obligar la caída del sistema capitalista y destructivo mediante la administración de una correcta y justa dosis de violencia. Asumirse como los detonadores del cambio sin importar el costo era su exigencia y por supuesto fue expulsado. Los niños y niñas de clase media nunca entienden que no se puede pasar la vida sin escoger un lado de la moneda. El cinismo termina siempre por zafar algo en tu cerebro que te permite encontrar nuevas mentiras, nuevas justificaciones para no hacer nada. No puedes salir a la calle a destruir y después volver a tus comodidades de siempre. El paso es demasiado radical para ellos.

A Ronan la expulsión no lo afectó demasiado pero se quejaba de tener que emprender proyectos individuales sin la infraestructura y apoyo económico de la agrupación. En realidad, Ronan estaba solo desde hace mucho tiempo pero se las ingeniaba para quedarse ahí, basado en un discurso bastante más moderado que sus pensamientos.
-Hay que mentir, ya nadie cree en la violencia- justificó.
-Cada quien escoge su lugar de acción- recuerdo haber escuchado repetidas veces.

Ronan tenía identificadas a cinco grandes compañías madereras y lo que ellas hacían con los bosques se había vuelto un asunto personal. Me contó que tenía listas con los nombres y direcciones de todos los accionistas, teléfonos, calendarios y actividades. Familia, mascotas y cualquier detalle que pudiera servir.
-Tener afectos te hace débil, No tenerlos te vuelve una bala dispuesta a matar y morir. Yo quiero tener una respuesta si me agarran. Ellos son vulnerables yo estoy solo-

Es cierto que las palabras de Ronan sonaban a las de un desquiciado enfermo mental, pero atrapaban mi atención y se iban lentamente ganando un respeto. Yo escuchaba y eso siempre genera confianza. Sabía que la necesitaría cuando quisiera hablar de lo que realmente había atrapado mi curiosidad.

Los minutos pasaron lentos y después del carrito de comidas decidí preguntar directamente por los papelitos de la guía. Ronan abrió sus grandes ojos grises, resaltados por el brillo que producía la luz de lectura sobre el rojo de sus cabellos, y me contó como estas compañías engañaban a la gente disfrazadas de ONGs con créditos agrícolas y de desarrollo de infraestructura hospitalaria, jugando con el hambre y la precariedad de las personas. Los obligaban a creer que el problema era la ausencia de espacio y que el gobierno nada haría por ellos. Los obligaban a cortar miles de árboles para el futuro crecimiento y proyecto. Una vez cortado el bosque las ONGs y sus recursos desaparecían dejando solo unos costales de cemento, arena y algunos ladrillos. Entonces venían las madereras a ofrecer un rescate económico a estas comunidades “avasalladas” comprando los árboles muertos y el manejo de sus ahora desgastados recursos naturales. Un circuito perverso que debía ser destruido. Los papelitos representaban las diferentes localidades donde estaban trabajando las compañías. Las llamas aún no rebelaban su secreto.

Ronan se movía rápido y entusiasmado aunque un tanto inquieto. Yo me había ganado una confianza extraña a base de silencio pero eso no significaba que fuera seguro contarme. Sin embargo algo en su manera de ser le impedía callar y no fue mucho el tiempo transcurrido hasta que su boca se abrió y dijo: -Yo sólo espero que ellos corten el bosque. Esa misma noche me meto con sigilo y al amparo del silencio y la oscuridad rocío gasolina por todo el lugar y dejo caer mi cigarro. Es increíble lo rápido que puedes generar un incendio- dijo con voz calmada.

Cuando se percataban ya era tarde y todo estaba en llamas mientras él ya se encontraba lejos del siniestro. Me dijo que al comienzo le causaba una confusión enorme el quemar bosques aunque estos fueran ya “cadáveres”. Sobre todo porque a veces controlar el incendio no era fácil y terminaban por calcinarse miles de hectáreas extras con todo el daño que ello conlleva. -Mártires. Todos los necesitamos- remató.

El plan incendiario de Ronan había quedado al descubierto y me generaba un encanto inexplicable. Me preocupaba que sentía él por los miserables habitantes abandonados por todos y ahora incluso por la “madre naturaleza”. Sentí ganas de hacer más preguntas pero no las hice y el sueño termino derrotándome mientras mi cabeza cuestionaba en silencio. Todas las dudas serían resultas años más tarde y en circunstancias muy diferentes. Ambos dormimos y no volvimos a hablar durante el viaje.

La alarma de incendios retumba en mis oídos volviéndome loco y una voz desesperada en el radio rompe mi memoria. De un salto estoy dentro de la camioneta y avanzo entre la noche que cede al amanecer. Hace mucho frío y a lo lejos, muy a lo lejos, veo el resplandor de las llamas y su destrucción.


jueves, 12 de junio de 2008

Ilustración y aguas frescas

Abriendo franquicias por toda la república.

martes, 10 de junio de 2008

Cartel Ruso

De mi paso por la London School of Economics no tengo muchos recuerdos. Fue una época triste y miserable, que tenía esa miseria de invierno que sólo Londres puede hacerte sentir: la aturdidora discreción inglesa, la grisura asfixiante que te hunde bajo el abrigo y te hace esquivar el mundo mientras finges leer el London Lite en el metro.

Sin embargo, hay una imagen que no se borra: un cartel más bien mediano, pegado a lo largo de los pasillos de toda la escuela, muestra a un hombre en un traje caro, anteojos oscuros y una pistola que apunta a la cabeza del espectador y debajo una leyenda: "Join the Russian Oligarchs Society".

El cartel apareció junto a otros, a comienzos del año escolar, cuando una maraña de pósters de colores tapizaban la escuela, anunciando las distintas sociedades de alumnos a las que los estudiantes podían afiliarse. Los pósters eran todos parecidos y en su mayoría emanaban el mismo tufillo empresarial que impregna a toda la universidad. Más que un ejercicio de vida estudiantil, los carteles eran un llamado al networking, un ensayo de la vida corporativa en la que se sumergería la mayoría de los estudiantes al terminar los estudios, al menos hasta que les llegara el primer infarto o los alcanzara el apocalipsis en forma de crash bursátil.

Los carteles convocaban a extender las redes del poder y del dinero, a hacer de la universidad un espacio para ensayar un aspecto de la construcción del capitalismo (el otro ámbito donde surge el capital, el de la fábrica, era apenas un eco lejano proveniente de atrás de la muralla china o de algún desértico lugar de América Latina o del África. En las casas del capital tardío, los obreros son sólo sombras que salen en la madrugada a limpiar pisos en algún rascacielos)

Así, la vida estudiantil se transformaba en promoción publicitaria que a medida que pasaban los días, iba perdiendo su novedad y hacía que las paredes adquirieran una monotonía similar a la de los estantes de un supermercado.

He olvidado ya todos los otros carteles pero el de los oligarcas rusos sigue resonando en mi memoria como el eco de un trueno. La marca que lo distinguía era su cinismo casi honesto. Ahí no existían las fantasías del fair trade, ni las resonancias patéticas de los rockeros del primer mundo y sus llamados (a los ricos) a terminar con la pobreza. El cartel ruso no hablaba de microcréditos como salvación para los hambrientos, ni se molestaba en convocar a fortalecer la democracia y el libre mercado (único e inmutable) como medio para la prosperidad común. Lo que hablaba ahí era el capitalismo en su estado más puro: el ejercicio de la fuerza bruta, la desigualdad sin rubor, la convocatoria cruel a no estar enfrente sino detrás del que sostiene la pistola.

Siempre me he preguntado qué habría pasado si en lugar de un oligarca ruso blandiendo una pistola apareciera un hombre barbado con turbante. Quizás alguien habría visto el cartel con algo más que indiferencia, tal vez el Evening Standard habría mencionado el incidente con su habitual y calculada histeria. Pero no era así. Todos pasaron frente al cartel sin mirarlo siquiera, yo apenas me detuve y seguí de largo hacia el metro. Me hundí en mi abrigo negro, me senté en el vagón y fingí leer el London Lite para no ver a nadie.

viernes, 16 de mayo de 2008

Imágenes antropológicas


1412 (ya estábamos aquí)

Abstracto Mixe

Tepache sagrado para los instrumentos

Santa María Tlahuitoltepec Mixe, mayo de 2008

domingo, 11 de mayo de 2008

Ruido

¿Podrías detener el ruido?
Trato de entender mi ausencia.
¿Podrías llevarte tu sombra?
Me mira haciéndome sentir culpa.

Solo soy la puerta que cierras,
Desde antes ya no estaba aquí.
Y gritas bajo el olvido.
Corriendo y brincando tras mis pupilas.
Volviéndome tan psicótico.

Televisores gritando,
Vecinos gritando.
Cuando sea rey serán los primeros ejecutados.
No tendré piedad.

Imaginar el silencio esta tan lejos de ser silencio.
Ahora, vístete rápido y corre antes de que ella abra los ojos.
Huye y da un profundo respiro al cerrar otra puerta.
No puedes dejar de disfrutarlo.

Y gritas bajo el olvido.
Corriendo y brincando tras mis pupilas.
Volviéndome tan psicótico.

Que llueva y venga la calma.
Que llueva y se lleve las voces, los momentos, la rabia.
Respira, sigue respirando.
Ya sabes que es mejor cuando todo se apaga.






martes, 6 de mayo de 2008

Una noche en Oklahoma


Una pick-up se detiene en el camino,
niebla, interferencia
y ruido blanco
Protocolo eléctrico
de otras dimensiones

La vastedad monótona del trigo
se diluye en esas horas
con las ensoñaciones de la noche

Un simple granjero
Las manos callosas,
el overol de mezclilla
Se convierte en un instante
en el ejemplar de lo humano

Abudcción, señales
y una maraña de recuerdos,

Maniquíes, clones y simulacros
la intensidad hipnótica del halógeno,
la frialdad de los metales raros

Y arriba en la nave
un exámen psicométrico,
experimentos de anatomía

La puesta en práctica
de una ciencia horrenda
(Luces y botones
de los años cincuenta)

La madrugada
lo devuelve a la Tierra para
predicar la nueva era:
Una buena historia
a cambio de cerveza.

martes, 29 de abril de 2008

Genocidio armenio

Aunque sea un poco tarde quisiera recordar que el 24 de abril se conmemora el genocidio armenio perpetrado por el gobierno turco durante la Primera Guerra mundial. Cuando Hitler decidió sobre el genocidio judío dicen que sus palbras fueron "¿quién recuerda la masacre de los armenios?" en clara alusión a que todo es susceptible de olvido, incluso las peores acciones. Por otra parte, Raphael Lemkin, el abogado judío-polaco que acuñó el concepto de genocidio, dejó en claro que él pensaba en la relevancia del caso armenio y que éste lo había influenciado. El genocidio armenio no sólo es primero del siglo XX sino que tiene una cronología directa en la historia de los genocidios.

The Great Game of Genocide, de Daniel Bloxham


Desde finales del siglo XIX se empezó a perpetrar la masacre del pueblo armenio en los territorios comprendidos dentro de las fronteras del imperio otomano, no obstante que los asentamientos de armenios en las tierras de Anatolia datan de hace tres mil años y los de Cilicia desde la Edad Media. Las mayores atrocidades ocurrieron en 1915-1916, mientras en Europa se libraba la PrimeraGuerra Mundial, con el asesinato de más de un millón de civiles armenios y varios miles de kurdos. La historiografía sobre el tema se ha concentrado en documentar el genocidio armenio y los intentos del gobierno turco por esconder y distorsionar los hechos.

El libro de Bloxham pretende ir un poco más lejos. El autor nos dice que la irrefutabilidad del genocidio armenio ya no debe ser el punto de llegada (para eso podría estar como referencia obligada el libro de Vahakn Dadrian, The History of the Armenian Genocide: Ethnic Conflict from the Balkans to Anatolia to the Caucasus) sino el punto de partida para nuevos trabajos. Y eso es lo que él hace, explicar el genocidio armenio en relación con los dos grandes paradigmas socio-políticos de principios del siglo XX: nacionalismo e imperialismo.

El libro expone los movimientos y jugadas del gran tablero de ajedrez de las relaciones internacionales desde 1774 referentes a la “cuestión de Oriente” y las políticas europeas por el control de las fronteras entre Europa y Asia, principalmente la lucha de Gran Bretaña y Rusia por el control del Mediterráneo Oriental. Después del Congreso de Berlín, los intereses imperialistas de las grandes potencias en su búsqueda de atraerse aliados promovieron los sentimientos nacionalistas, los mismos que habían sido la base de las unificaciones italiana y alemana de apenas unos años atrás, y que lo eran de las independencias de Bulgaria, Rumania y Serbia acaecidas el mismo año del Congreso. El imperio otomano se enfrentaba a un inminente colapso, y las presiones de las potencias internacionales, que ya se repartían su territorio, fueron claves para buscar la consolidación de un Estado nacional turco.

El nacionalismo turco implicó, como la mayoría de los movimientos nacionalistas, autoritarismo, etnocentrismo y estatismo. Si bien es cierto que tiempo atrás había habido importantes aniquilamientos de búlgaros, armenios y kurdos, afirma el autor que es la quintaesencia occidental del nacionalismo lo que deriva en las masacres de 1915 llevadas a cabo por el Comité de Unión y Progreso (CUP). Ya desde 1914 Enver Pasha, Ministro de Defensa, discutía la “limpieza de Anatolia de sus ‘tumores’ no-musulmanes” (p. 63). El propio embajador austro-húngaro Johann von Pallavicini describe la situación como “la creación de un Estado nacional mediante la aniquilación de los elementos extranjeros” (p. 94). El CUP consideraba que la homogeneidad étnica, la integridad del territorio y la independencia económica y política de los turcos era amenazada por la presencia armenia en los territorios de Cilicia y en la parte oriental de Anatolia. El pueblo armenio se convierte así en un extraño en sus propias tierras, y su genocidio en parte de los orígenes del proyecto nacional del Estado turco.Todavía como Ministro del Interior, Talât Pasha aseveraba que las deportaciones de los armenios “fueron determinadas por una necesidad nacional e histórica” (p. 95).

Además del nacionalismo turco, la otra cara de la cuestión armenia era la de los intereses imperialistas de las potencias europeas; de hecho, el título del libro se deriva del nombre popular con que se conocía al enfrentamiento anglo-ruso por la hegemonía en Asia central y el Oriente cercano. En primer lugar, Rusia alentaba a todo pulmón la independencia y creación de un Estado armenio, pero en secreto mantenía acuerdos con los turcos, mientras que Inglaterra alentaba
una revuelta árabe de principios nacionalistas que contrastaba con los deseos panislamistas del CUP.

Después de 1917, Rusia desapareció como el principal promotor de los armenios, pero rápidamente fue remplazado por la propia Inglaterra, que así buscaba prevenir un avance turco-alemán sobre el Cáucaso, pero con el desvanecimiento del imperio y la llegada al poder de los kemalis. Estas las promesas de apoyo a la independencia de Armenia se esfumaron de manera abrupta; Inglaterra decidió concentrar sus esfuerzos en el mundo árabe mientras buscaba pasarle la estafeta de la protección de los armenios a Estados Unidos. Mención especial merece el papel que en el libro de Bloxham juega Alemania, ya que difiere con la historiografía más ortodoxa, como la de V. Dadrian, que corresponsabiliza a los alemanes de las masacres de 1915 como parte de la estrategia de la alianza turcoalemana de la Primera Guerra Mundial.

Sin dispensar el comportamiento alemán, Bloxham considera que la clave de su postura debe remitirse no a la alianza otomana sino a un contexto interactivo con las potencias de la Entente. De hecho, Bloxham considera que la posición de Alemania sobre la cuestión armenia es más reactiva a la propaganda que la que, de manera activa y a conveniencia, se encuentra en los discursos de Inglaterra, Rusia y hasta Francia.

La otra gran parte constitutiva de The Great Game of Genocide es la negación u omisión del genocidio armenio, ya no por parte del gobierno turco (como se podría esperar) sino por la de los distintos Estados internacionales, principalmente Estados Unidos, vereda por la cual ya había comenzado a caminar Peter Balakian en su The Burning Tigris.

Para empezar, Turquía, Estados Unidos e Israel evitan usar el concepto de genocidio para describir las matanzas de armenios, ya que éste tiene profundas implicaciones legales que quedaron definidas en 1948, cuandose consideró el genocidio judío perpetrado por los nazis en las leyes de derecho internacional. La palabra genocidio es sustituida por guerra civil o, en el mejor de los casos, por masacres(omitiendo cualquier referencia al Estado turco) en la utilización mañosa de un lenguaje para ocultar la verdad (igual que en el conflicto palestino-israelí las grandes agencias noticiosas manipulan el lenguaje y trastocan los acontecimientos, como lo ha señalado el periodista británico Robert Fisk). Sin embargo, Raphael Lemkin, el abogado judío- polaco que acuñó el concepto de genocidio, dejó en claro que él pensaba en la relevancia del caso armenio y que éste lo había influenciado. No obstante lo anterior, Estados Unidos e Israel siguen sin otorgarle el calificativo de genocidio a las matanzas de armenios de 1915.

Después de la Segunda Guerra Mundial, durante los años de la Guerra Fría, la importancia geopolítica de Turquía se centró en servir de muro de contención a los intereses expansionistas soviéticos. La importancia de Turquía en las políticas de Medio Oriente se acrecentó en 1979 debido a la invasión soviética a Afganistán y a la revolución islámica de Irán, dejando al miembro de la OTAN en un rol estratégico ante la avanzada de la Unión Soviética. Una de las respuestas del gobierno de Reagan fue que en 1982 el Departamento de Estado estadounidense declaró que, dado que los registros históricos eran ambiguos, no podía ceder a las acusaciones que afirmaban que el gobierno turco había cometido genocidio contra el pueblo armenio (p. 221).

Sin duda, Turquía era un aliado estratégico en contra de los rusos y el precio por su lealtad quedaba al alcance de la mano. Después de la caída del comunismo, Ankara fue un aliado de primer orden en la primera guerra contra Irak. Y también ha estado allí como aliado estratégico de Israel cuando en 1948, después de la creación de este Estado, no molestó a los judíos que vivían en su territorio como aconteció con otros países musulmanes, y cuando al año siguiente reconoció oficialmente al Estado hebreo. Turquía representa para Tel Aviv la única mano amiga en toda la zona.

En un análisis final, Bloxham narra cómo la indolencia de los Estados y sus diplomáticos sobre el genocidio armenio tiene como contraparte a varios historiadores. El caso paradigmático lo constituye sin duda el orientalista inglés Bernard Lewis (ferozmente criticado por Edward Said en el ya lejano año de 1976), emérito de Princeton y asesor de la administración de George W. Bush, quien en 1993, en una entrevista al diario francés Le Monde, calificó el genocidio armenio como “versión armenia de la historia”. Es cierto que nadie olvida el genocidio de seis millones de judíos, la mayor masacre en la historia de un grupo étnico. También lo es que fueron asesinatos cometidos por europeos contra europeos en Europa. No se olvida,y su negación se castiga penalmente. Mientras, el Estado turco pretende enjuiciar a uno de sus literatos más importantes, Orhan Pamuk, candidato al Nobel, por haber declarado a un periódico suizo que un millón de armenios habían sido asesinados en Turquía durante la Primera Guerra Mundial.

A pesar de que este juicio por “haber denigrado públicamente la identidad turca” (El País, 16 de diciembre de 2005) fue cancelado gracias a la presión internacional, según el artículo 301 son procesados el periodista Hrant Dink y Sehmus Ulek, vicepresidente de Mazlum Der, ONG turca para la defensade los derechos humanos, ambos en relación con discursos pronunciados durante una conferencia el 14 de diciembre de 2002 sobre el tema “Seguridad global, terror y derechos humanos, pluralidad cultural, minorías y derechos humanos”. El reconocimiento del genocidio armenio por parte de Turquía (además del de Estados Unidos por razones políticas y el de Israel por motivos morales) es indispensable para la reconciliación de dos naciones con su historia.

Daniel Bloxham nos hace ver que a la historia le corresponden, como lo ha mencionado el historiador francés Paul Ricoeur, tanto los terrenos de la memoria como los del olvido, y que la memoria del genocidio armenio conlleva tanto un compromiso ético como un desafío intelectual.


Dejé la reseña que escribí acerca del tema tal cual apareció en la revista Istor No.24 (2006), con la siguiente aclaración: Cuando la escribi Orhan Pamuk sonaba como candidato al Nobel. Un año después de escribir la reseña Pamuk ganó el premio.
No dejen de leer "Me llamo Rojo", "Nieve" y "Estambul", (aunque haya
ganado el Nobel es buen escritor). De ahí se me quedó grabada la frase del Corán "Tanto oriente como occidente pertenecen a Dios
".

domingo, 27 de abril de 2008

Extractos de Diario Privado

Extractos de Diario Privado/DÍA I

Rojo oscuro. Y éstas fueron las sencillas circunstancias del descubrimiento: Como siempre, eran pasadas las 9 y yo llegaba tardísimo al trabajo. Con un café ardiente en un vaso de papel, la mitad meciéndose locamente/la otra mitad escurriendo por mi mano, giré a tiempo y me adentré en la fresca burbuja del elevador.
Y ahí estaba Irene con su cabello rojo oscuro.
. . .
Ahora he vuelto a casa y sigo hipnotizado por esa llovizna ligera sobre el estudio. Me pregunto si la sangre de Irene también tendrá ese color enloquecido, tan lleno de sabor, dulce semiamargo. Preparo un manojo de pinceles.
. . .
El lienzo se ha llenado como un molde de chocolate caliente.


Extractos de Diario Privado/DÍA II

Ha pasado mucho tiempo desde que empecé este cuadro. El mar inmóvil me invitaba a continuar equivocándome. Debo encontrar una ola antes de que me hunda completamente. Banco de espuma hedionda, rojo oscuro deslavado por el olvido.
. . .
Al final de la tarde se acercó una ola pequeña. Después de estudiarme largamente, la ola me arrastró
-colgando yo de su blanquísima corona- por una sala de cine. Para nuestra sorpresa, proyectaban "Ganchos" obra cúspide de 1932 del checo Wzojl Zwkertika. Pude continuar mi cuadro.

Extractos de Diario Privado/DÍA III

Hay quienes disfrutan una comida italiana, un desfile ecuestre, un recital bohemio. Yo prefiero observar los reflejos plateados en los charchos e imaginar su música. La luz transformada en sonido.
. . .
Hoy el elevador estaba vacío. Detuve su marcha... Dejando mi portafolio y mi café en el suelo escribí velozmente la frase: LA REALIDAD NOS ARRUINA LA VIDA A TODOS. La frase no sólo recorría la pared; para mi deleite, sus palabras también subían y bajaban con el elevador. No puedo esperar a mañana para volver a abordarlo y tal vez, agregar una postdata.
. . .
Amarillo Pistilo, Azafranio, Crema de Dédalo, Blanco Saturno, Carmín 29. Nuevos pigmentos silenciosos para mi aburrido cuadro.

Extractos de Diario Privado/DÍA IV

Me topé nuevamente con Irene. Su cabello rojo oscuro era una melaza que no permitía despegar los ojos. Una campanita anunció el piso deseado y borró de golpe la fantasía, el letrero en la pared, la anestesia local. Una masa de aire acondicionado devoró el dulce olor del aguarrás de mis ropas y el timbre de treinta teléfonos me sentó en mi cubículo.
. . .
Escribo en el dorso de mi mano LA VIDA NO ES UNA INTERRUPCIÓN. Las palabras no surten efecto. La vida continúa, interrumpiendo.
. . .
Dan las 3 de la mañana. Comienza el vértigo del tercer piso; cada piso, una hora más. Cada hora un piso más. Y cada jornada -a medianoche- desde el piso 24 me desplomo hasta mi sótano vacío para volver a empezar. ¿Vacío? Corrijo: casi vacío. Al fondo, bajo una débil luz durazno, está este cuadro.


N. del A.: Estas cápsulas ficcio-biográficas acompañaron la creación paulatina de un cuadro (digital) y fueron publicadas durante febrero/2008 en mi blog diario. Estoy seguro de que en aquel lugar pasaron desapercibidas entre las toneladas de posts.... y acá su función será más noble: descongelar la revista. No busquen demasiada lógica en la trama. Es bruta y así debe ser. Interprétese al gusto.

lunes, 14 de abril de 2008

Intermedio (II)

Próximamente: "Crónica de una mudanza (ese saludable deporte extremo)".

martes, 1 de abril de 2008

Vidas desperdiciadas.

Aquí va una reseña. Si es demasiado larga para el blog haré entregas más cortas.

Zygmunt, Bauman, Vidas desperdiciadas, trad. de Pablo Hermida. Barcelona, Paidós, 2005.

A partir de 1990 hemos visto una tras otra las entregas de Zygmunt Bauman en un esfuerzo por explicar y hacer inteligible para un amplio público los desafíos y los lastres de una sociedad posmoderna y globalizada. Polaco, de ascendencia judía, tuvo que abandonar su tierra natal y buscar refugio en la Unión Soviética; regresó para enseñar en la universidad de Varsovia, lugar que nuevamente dejó para trasladarse a Israel. Después de pocos años volvió a emprender el viaje, ahora hacia Inglaterra, lugar donde se estableció hasta su retiro de las aulas.

Es justo en el retiro, cuando Bauman empieza a escribir de manera prolífica los pensamientos que lo han acompañado por años. Modernidad y holocausto (Sequitur,1998), Ética posmoderna (Siglo XXI, 2005) o Modernidad líquida (FCE, 2003) son algunos de los textos que lo han colocado junto a Ulrich Beck (La sociedad del riesgo, Paidós, 1998) o Richard Sennet (La corrosión del carácter, Anagrama, 2000) como uno de los grandes teóricos que abordan las problemáticas de la cultura posmoderna desde las perspectivas del trabajo, la familia y las relaciones personales en el marco de una sociedad de consumo.

Es lo efímero, lo perecedero, lo pasajero lo que condiciona a nuestras sociedades de consumo. Todo está listo a ser desechado. En diciembre nos anuncian las modas que habrán de venir para el verano. Una exhibición de autos nos muestra lo que ha de salir al mercado en tres o cuatro años. En una revista cualquiera que hojeemos, sobre cualquier tema, nos dice lo que está in y por su puesto lo pasado de moda, lo out, algo que solamente un insensato sería capaz de apreciar. Baudelaire no se equivocaba cuando expresó que la modernidad era lo transitorio y lo fugitivo.

El precio de está renovación cada vez más acelerada es el desecho de lo que ya no apreciamos, son los residuos que eliminamos. Italo Calvino en Las ciudades invisibles (Siruela, 1994) refiere que “más que por las cosas que cada día se fabrican, venden, compran, la opulencia de Leonia se mide por las cosas que cada día se tiran para ceder lugar a las nuevas”. Nosotros somos habitantes de esa misma ciudad. Las demandas de la actualidad son convertir cualquier cosa en prescindible, hasta los propios individuos.

Hoy en día, los países subdesarrollados tienen las tasas de natalidad más altas. Antes fueron la India o China, hoy lo son Angola o Afganistán. El excedente de población de los pobres es una irresponsabilidad se nos dice. Sin embargo, el promedio de habitantes por kilómetro cuadrado en África es de 21, en los Países Bajos de 425 y en Hong Kong de 5514. Si toda la población de China e India viviera en el territorio de los Estados Unidos su densidad de población no sería mayor a la de Inglaterra o Bélgica. Parecer ser, que el excedente de población es solamente un excedente de gente pobre. Son los residuos humanos.

En la actualidad alrededor del 70% de la riqueza mundial está concentrada por los Estados Unidos y la Unión Europea, mientras que su población apenas representa alrededor de un poco más del 10% del total mundial. El resultado de esto es la natural búsqueda de empleo donde lo haya, pero la libertad de movimiento que hay para las mercancías o el dinero no es existe para los seres humanos. A pesar de eso, ya sea saltando bardas o cruzando ríos, en balsas o a través de intrincadas formas de llegada, la migración es una de las principales realidades de este siglo. Con los retos que representan los flujos migratorios la división entre “centro” y “periferia” o “desarrollados” y “subdesarrollados”, es una división que debe quedar atrás. La miseria y la desigualdad son un problema global y no local como se nos quiere hacer creer muchas veces.

El problema de la migración y la pobreza que la produce es un problema que no va a desaparecer con cerrar los ojos. Es una realidad que ha llegado al corazón de los países ricos. Millones de latinos marchan en Estados Unidos para exigir su reconocimiento como elementos productivos de la sociedad. En los barrios pobres de París, franceses hijos de inmigrantes protestan porque el país no ha sabido integrarlos de manera exitosa, y no nos confundamos, ellos no van ir a ningún lado porque aunque sean hijos de árabes ellos ya son franceses. A la inmigración se suma el “pequeño” detalle de los refugiados y de los desplazados. Zonas de conflicto como Irak, Ruanda, Etiopía o Sudán producen más de 30 millones de desplazados. Tan sólo hay cuatro millones de palestinos que viven de manera permanente en campamentos de refugiados porque han sido lanzados de las tierras que habían habitado por generaciones.

Hace casi dos años el gobierno holandés decidió retirarle la nacionalidad a Ayaan Hirsi Ali, una de sus diputadas de origen somalí. A esta mujer, activista a favor de las mujeres musulmanas y en contra de las mutilaciones genitales, se le acusa de haber mentido en su carta de naturalización por decir que procedía de Somalia, siendo que había vivido en el intermedio en otros países. La realidad es que como activista de mujeres musulmanas y de inmigrantes es perseguida y amenazada por radicales islámicos y al gobierno holandés le ha parecido demasiado incómodo tener que protegerla. Al quitarle la nacionalidad, le quitan la protección y la obligan a buscar asilo en otra parte. Lo que no entiende el gobierno holandés, al igual que la mayor parte de los países europeos o de Estados Unidos, es que –como dice Bauman- una vez que se es refugiado se es refugiado para siempre. Un inmigrante seguramente lo será por el resto de su vida. No lo hacen por gusto, es una necesidad derivada de la forma en que se ha organizado la economía mundial. En palabras de Zygmunt Bauman “en un planeta globalizado no hay afuera, no hay tierra de nadie a la cual los otros puedan ser deportados”.

Vidas desperdiciadas es un libro sobre esos parias, esas grandes carencias en la modernidad: problemas de la periferia como emigrantes y refugiados, a la par de los problemas del centro como la cultura de lo efímero, la carencia de compromiso en el trabajo o en las relaciones personales y la dificultad en la integración de “los otros”.

domingo, 23 de marzo de 2008

viernes, 21 de marzo de 2008

Intermedio (I)

...

miércoles, 19 de marzo de 2008

Sobre gritos y revoluciones


Bueno, casi nunca está en mi ánimo pero tendré que polemizar con el Henry. No creo que la ignorancia nos haga disfrutar más una obra de arte, aunque tal vez sea diferente. Definitivamente la ignorancia ayuda mucho -sobre todo a ser feliz- pero creo que esa visión de "El grito" de Edward Munch relacionado con los cuentos de Robert Graves fue un poco naîve. Cuarenta años son muchos en el proceso creativo del arte. Por cierto, Robert Graves quien se consideraba sí mismo poeta es muy conocido por los historiadores debido asus novelas históricas sobre el emperador Claudio y por su trabajos sobre los mitos griegos (todo publicado en Alianza Editorial. Tampoco estoy de acuerdo en eso del "acierto en el diseño editorial": poner a una mujer de mediana edad con una mascada blanca como contaparte femenina al estereotipo de Humphrey Bogart me parece un desacierto y una salida fácil, (aquí entraría una voz más autorizada como la de nuestro amigo que le ha dado por abrirse camino en diseño editorial) pero... Del "Grito" sólo hay que decir que al tipo se le murieron la madre y las hermanas de tubercolisis, tuvo desórdenes mentales por los que tuvo que ser internado terapia de electroshocks incluida. Dice Munch sobre este trabajo: "Caminaba yo con dos amigos por la carretera, entonces se puso el sol; de repente, el cielo se volvió rojo como la sangre. me detuve, me apoyé en la valla, indeciblemente cansado. lenguas de fuego y sangre se extendían sobre el fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba atrás temblando de miedo, y sentí el grito enorme, infinito, de la naturaleza". Algunos recordarán esta pintura en la sala de alguien conocido... De manera irónica -algo que tampoco se me da pero que lo trabajo de vez en vez- aquí dejó una foto tomada en algún restaurante de Panamá o Santo Domingo por mi hermana: el malentendido histórico no perjudica lo comida.
PS. Perdón por la tardanza en subir algo.

martes, 18 de marzo de 2008

Lo que alguna vez fue

La Habana Vieja, Cuba (2002).

lunes, 17 de marzo de 2008

El grito de Robert Graves

Por pura casualidad y por un acierto de diseño editorial di con este libro. Es una colección de cuentos de un escritor ingles contemporaneo de Borges, poeta y narrador como este. El primero de los cuentos se llama El grito: en la historia hay un hombre capaz de emitir un grito tan aterrador que podía enloquecer a los hombres, y en el peor de los casos, matarlos. Después de leer el cuento estaba convencido de que El grito de Edward Munch era en realidad una ilustración a esta historia de los años 30. Antes de leer el cuento pensaba, como cualquiera, que la figura de la imágen era quien emitía el grito. Ahora me imagino que es él quien lo escucha y su mueca el resultado de ese espeluznante sonido. Sin embargo, la pintura data de finales del siglo XIX. Una irónica prueba de cómo la ignorancia te puede hacer disfrutar más de una obra de arte, o en este caso, de dos.
De cualquier forma, cada cuento de este libro tiene un evento sorprendente y cada uno de ellos es completamente diferente al anterior. Aquí o allá, en inglés o en español, quien se apropie de un libro de relatos de Robert Graves tendrá la necesidad de seguirlo leyendo, como te sucede con Jack London, Cortázar o Ibargüengoitia. Y digo Jack London, Cortázar o Ibargüengoitia no por azar, sino porque es la forma más sencilla de explicarles de lo que estoy hablando cuando hablo de leer a Robert Graves.

viernes, 14 de marzo de 2008

jueves, 13 de marzo de 2008

La casa de mis sueños

Pensemos en una relación como una casa. Uno compra una casa y se pregunta ¿qué puede ir mal con mi nuevo hogar? Pues bien, si tu casa no es nueva a los pocos días empiezan a surgir detalles, ¿no es cierto? Un día hay un corto circuito y después de un rato de pensar en cambiar el sistema eléctrico descubres que sólo era un fusible quemado. Bien. Luego la llave del lavabo empieza a gotear y es cosa de llamar al plomero. A la semana la mugre se empieza a notar, pero tú la dejarías ahí si nadie te insistiera en que hay que barrer y trapear. Luego está lavar y planchar y hacer la comida, y aunque eso no sea propiamente algo de la casa en si es una labor doméstica. Unas semanas más tarde el cerrojo de la puerta empieza a trabarse y piensas “espero no quedarme afuera o encerrado adentro un buen día”, pero si no eres muy maniático lo dejas así hasta que llegue ese indeseable evento en el menos pensado de los días, cuando tienes que salir de viaje o se te hace tarde para el trabajo, probablemente, o un domingo cuando regresas del cine a media noche, pero qué más da. También habrás de descubrir que la puerta de la cochera tiende a crujir en exceso y no encuentras nada que hacer al respecto. ¿Ven a lo que me refiero? Sin embargo uno no decide cambiar de casa de un momento a otro, como podría hacerse con una relación, aunque si puedes dudar si habrás hecho la mejor elección al escoger esa casa para el resto de tus días. Sólo si tienes dinero suficiente piensas, después de mucho tiempo ¿qué tal si me mudo a una casa mejor? Pero también están las personas que se frustran por los pequeños detalles y viven todos los días pensando en ellos y en lo felices que serían en otra casa. Por otra parte es inevitable no comparar la nueva casa con las anteriores: en aquella el gas estaba entubado y no tenías que andar batallando con el abastecimiento, pensarán algunos, me gustaba más el otro barrio, otros. Pero a largo plazo terminas adaptándote y encariñándote cada vez más con la casa por más desperfectos que sigan apareciendo. Te acostumbras, en pocas palabras, y desarrollas cada vez más afecto por esa casa y esperas que no se deteriore en el tiempo que te reste por habitarla.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Triángulos

A continuación reproduzco una selección de "triángulos".
Funcionan como un bonito ejercicio semiótico: tres imágenes (aparentemente aleatorias) interactúan de manera tal que entre ellas producen un escenario completo, donde podría incluso suceder una historia.

Datan del 2004. Han sido editadas y dignificadas para este espacio.







Gusano de ceniza con cabeza de colilla
La televisión silenciada
Cuatro ojos entrecerrados

Una tos helada
El ventilador que gira lentamente
Una silla que cruje

Una hoja rodando por la calle
Un claxonazo discreto
Tres figuras vestidas de negro

Muralla de piedra
Un perro que ladra
La tubería que gotea

Un trueno a lo lejos
El cielo verdoso
Delgadas filas de hormigas

Sopa de lentejas
La radio encendida
La luna llena


martes, 11 de marzo de 2008

Inaugurando y compartiendo

Esto es porque EdL decidió iniciar un dialogo de características amorosas. Es decir, contando su vida a partir de sus sentimientos o movido por ellos. Considerando las intenciones de este espacio cuento de mi pero a mi manera. También les dejo un par de poemas que van en el libro que espero salga próximamente. Están ad hoc a la temática introductoria de EdL.
Un abrazo fuerte a cada uno.
FC.



Yo de un modo extraño.

Realmente son muy pocas las cosas que cambian.
El sol siempre despunta en el mismo sitio,
Las líneas de mis manos siguen siendo idénticas
Y mis ojos son iguales a los que alguna vez miraron.

Es cierto que a veces lloro con amargura.
También es cierto que a veces río hasta el cansancio.
Soy un poco de fuego y de sombra.
Y aún con esto, soy el mismo.

No se borra la vida con un soplo de aire por más que queramos confundirlo con tormenta.
No se desploma el cuerpo ni las ideas en sus lágrimas negras.

Me acostumbro a la compañía artificial que ahora elijo.
La fragilidad del segundo, la magia de los cinco minutos.
Me vuelvo otro y miro desde otras miradas.
Normalmente no descubro cosas que no supiera antes.
Fin del encanto o del hechizo. Vuelta a la soledad.

Pero porque estoy sólo no crean que estoy a oscuras.
Me enredo en el caudal de ideas que ahora me aquietan
Y ocupo mi tiempo en refundarme.
En hacerme más fuerte.

Aún reconozco enemigos,
Aún pulsa con furia la sangre en mis venas frente a la imposición.
Nunca tuve miedo.
Ya vivo una parte de la vida que escogí.

Necesito muy poco para ser feliz.
Me basta con mirar el mar un día cualquiera,
La compañía de quienes admiro y quiero,
El roce de alguna en el momento oportuno
Y la convicción de vivir sin obedecer.

Realmente es poco.
No pido más antes de que todo acabe.
Tal vez miento.
Tal vez hay una cosa que siempre quisiera antes del final.
Quisiera verle los ojos otra vez.

No se borra la vida con un soplo de aire por más que queramos confundirlo con tormenta.
No se desploma el cuerpo ni las ideas en sus lágrimas negras.


Olvido

Ya me olvide de tu risa,
Ya no la quiero.
Tu rostro es igual al de tantos,
Y tus pasos silenciosos ya no seducen.
El acento que me hiciera estremecer,
Ya no se parece al de tu voz.
Poco a poco se acerca el sol a mi ventana
Y huye despavorido el espiral de tristeza que guardé.
Secos ojos muertos levantan la mirada y sueñan.

Vuelve a gemir en mi oído
Y que todo esto se convierta en mentira.



Temprano

No es fácil volver a ti en las mañanas,
Cuando el cuerpo duele y tus palabras estallan después de las pesadillas.

No es fácil volver a ti en las mañanas,
Cuando los ojos secos de llanto parecen quebrarse en millones de pedazos.

No es fácil volver a ti en las mañanas,
Cuando me falta el aliento y el hambre me destroza.

Es más fácil cuando te callas,
Y el eterno arco de tu espalda le da la bienvenida a mis brazos que te envuelven.

Es más fácil cuando suspiras,
Y el eterno arco de tu espalda le da la bienvenida a mi lengua que te regresa a la vida.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Bajo advertencia no hay engaño

Del blog de Ernesto Priego
(http://neverneutral.wordpress.com/)

Los blogs son como la arquitectura.

Hay unos que son como esas casas a medio construir, medio abandonadas, sin pintar, de cemento gris, con las varillas por fuera, que se ven mucho en México. Algún día se construirá el segundo piso, se piensa. Algún día, cuando haya lana, pintamos la fachada. A lo mucho. Mientras tanto, abandono, desidia y grisez.

Hay otros que son ciudades como Roma, Pompeya, Babilonia, Alejandría: ciudades míticas, imaginarias pero en ruinas, sombra de lo que fue, pobladas de fantasmas, tristes porque se les dejó huyendo tras el desastre, pero oh, llenas de tesoros.

Otros blogs son ciudades modernas, en perpetua construcción, con defectos y aciertos, con ires y venires, cosas bellas por extraordinarias y cosas bellas por comunes y corrientes. Estos últimos son mis favoritos.

PD: Visiten el modesto pero cuidado pueblo de http://losmeteoros.blogspot.com/

martes, 4 de marzo de 2008

El inicio

Bueno, he aqui el espacio común para la palabra. Recuerden que cada quien puede modificar el espacio informando la autoría.
Enrique.